El viaje al Futuro

Photo: Hijiyama Skywalk-Hiroshima (internet)

por Natalia Galeano

En 1997 emprendí con mi familia un viaje a Japón. En ese entonces mi pequeño hijo tenía un año y en mi calidad de ama de casa, pero recién graduada de la carrera de turismo y hotelería, dejé que mis sentidos se soltaran completamente para absorber todo acerca de la cultura japonesa durante los próximos tres años que establecí residencia allí.

Llegada y Primeras Impresiones

El vuelo era muy largo con escalas en São Paulo y Los Ángeles y luego de 36 horas llegamos al Aeropuerto de Narita en Japón. Aún me quedaba tomar un vuelo hasta Osaka y de allí un shinkansen (tren) a Hiroshima. Mi pequeño hijo y yo estábamos física y mentalmente agotados, con semanas de jet lag por delante.

Hiroshima es actualmente la décima ciudad más importante de Japón, una ciudad verdaderamente resiliente en todo sentido, al igual que Nagasaki. En ellas tuvieron lugar uno de los desastres más horribles de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y de la humanidad: la caída de la bomba atómica el 6 de agosto de 1945. Miles de personas murieron instantáneamente por el efecto del uranio de Little Boy, lanzada por el Enola Gay, avión bombardero B-29. La ciudad tardó tres décadas (1972) en reconstruirse para evitar la contaminación radioactiva y  se sugirió esperar 20 años para habitarla aunque muchos de los pobladores volvieron a los 6 meses.

Vida en Hiroshima

Encontramos nuestro hogar en el barrio de Danbara Minami, a pasos del Parque Hijiyama. Desde allí se accede fácilmente al parque gracias al Skyline, una escalera mecánica con techo de vidrio que lleva al Museo de Arte Contemporáneo (MOCA) de la ciudad donde vi exposiciones desde Matisse, Andy Warhol y visité la biblioteca de Manga. Hiroshima es una ciudad caminable y amigable para las bicicletas, con lugares para aparcarlas sin necesidad de candados, ya que nadie se las llevará. Musicalmente en ese año conocí a los artistas como Towa Tei, Cornelius, Pizzicato five y al gran genio Ryuchi Sakamoto. Y como no olvidar al video de Intergalactic de los Beasty Boys que era el hit de esos años.

Lugares Imperdibles

Uno de los sitios imperdibles es el Museo Memorial de la Paz, que expone objetos que se conservan del bombardeo atómico con el fin de transmitir la dura realidad de la época y los peligros de las armas nucleares. Aunque las exposiciones pueden resultar profundamente desgarradoras, el museo ofrece una visión neutral y excepcionalmente humana de la catástrofe que sufrió Hiroshima.

Hiroshima cuenta con dos significativos Patrimonios de la Humanidad: el Domo de la Bomba Atómica (Genbaku Dome) y el Santuario Flotante en la isla de Itsukushima (Miyajima), caracterizado por el Torii en su entrada parte de la Golden Route que consolida un itinerario por los sitios patrimoniales de Japón. Para acceder a la belleza natural de la isla, es necesario tomar un ferry, siendo especialmente hermosa en otoño cuando los árboles de arce adquieren diferentes tonalidades rojizas. La propuesta gastronómica de la isla incluye ostras, castañas tostadas y momiji manju, un dulce en forma de hoja de arce relleno de pasta dulce de poroto rojo.

Omotenashi

Nuestra amiga, Sato san, me introdujo a las clases de ceremonia del té Omote senke, a las que asistí durante dos años consecutivos cada sábado. Eran tardes cargadas de aprendizaje, donde generalmente ya no sentía las piernas por la posición de seiza al final de las clases. A eso se sumaba que solo podía expresarme repitiendo las instrucciones de mi maestra Muramoto Sensei en su hermosa y tradicional casa japonesa con pisos de tatami y puertas corredizas.  Sí, vestíamos kimonos, practicábamos ikebana y el arte de preparar el matcha o té verde.

Viajes y Descubrimientos

El año 1998 transcurrió rápidamente con visitas de nuestras respectivas familias y viajes dentro de Japón, así como a China y Grecia, hasta que mi pequeña hija Flor llegó a nuestras vidas en 1999. A sus 9 meses, viajamos a Tailandia mientras Nico iba al jardín de infantes y socializaba con niños japoneses de su edad.

En uno de esos paseos primaverales, recuerdo el viaje a Iwakuni, una prefectura cercana a Hiroshima, para observar la floración de los cerezos (Hanami) y conocer el tesoro nacional de Japón, el Puente Kintai (1673) a orillas del río Nishiki, con sus cinco arcos de madera sostenidos por piedras. También alberga el castillo, restaurado en varias oportunidades, donde hoy en día se puede visitar un museo impresionante de armaduras de samuráis. Los samuráis, bajo el mando de los señores feudales (daimyo), eran conocidos por sus habilidades en la lucha y la disciplina, siguiendo un código de conducta conocido como Bushido, que enfatizaba la lealtad, la valentía y la disciplina eran con los señores feudales los únicos que podían utilizar el puente Kintai.

Este viaje al futuro fue una experiencia donde la modernidad, la tecnología y la innovación conviven con las tradiciones, la cultura y la naturaleza. Japón me enseñó mucho más de lo que alguna vez imaginé aprender y dejó una huella imborrable en mi corazón y en el de mi familia.

Pd: Para los que visiten Osaka expo también pueden experimentar el Okonomiyaki estilo Kansai que difiere de la preparación al de Hiroshima, y también sus inolvidables gyosas. Desde Osaka a Hiroshima son 400 Km de distancia y solo 1 hora y media en Shinkansen.

¡Animate y visitá Hiroshima!

Agradecimientos a Maia Galeano por la Edición.

Publicado por INTUR S.R.L

Agencia Consultora especializada en Turismo, Naturaleza y Cultura

2 comentarios sobre “El viaje al Futuro

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